La izquierda, la libertad y las sotanas

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Yo estuve esta mañana en la Plaza de la Virgen. Por una sola razón: porque quise. Me apetecía apoyar a los compañeros y amigos que trabajan en la concertada. Y a los padres, que libremente llevan a sus hijos dónde quieren que les formen para su futuro. Eso es lo que defendía esta mañana en la manifestación.

A la izquierda, por contra, siempre le ha tirado más adoctrinar: decir qué debemos de hacer y pensar los ciudadanos. Y en salirte del renglón torcido sin Dios, te acusan de “facha” o lo que sea porque no está bien pensar de manera diferente a su estricto guión de concebirlo todo… Así. Y solo así crean ellos su escuela de futuro. Negando la libertad educativa y diciéndole a los ciudadanos dónde deben de educar a sus hijos, no sea que alguno acabe fuera del redil y del único discurso válido que es el de ellos. Obvio.

Yo estudié en la pública. Y la defiendo. Pero esto no significa que no defienda la pública concertada que intentan erradicar. O la privada. Por decirlo de una manera sencilla: a mí el brócoli no me gusta. Pero nunca le negaría a nadie que lo compre, lo cocine y lo coma en su casa. Estos, sin embargo y de salida, prohibirían que se cultive…

Lo diré de la manera más adolescente posible: el problema en España es que “ser de izquierdas/progre mola” y ser del PP “es de ser un facha”. Como sacar la bandera, decir que te gusta tu país o no esconderte para defender posturas más liberales que las que ellos imponen… Ondean sus esteladas sin ser de legalidad pero queman otras que no son las suyas… Lo siento. Me cansé de vivir acomplejado. Nací en el 77, cuando Franco llevaba dos años enterrado, y en pleno germen de la democracia. Si quieren ellos, que sigan mirando atrás, pero que no cuenten conmigo. Yo quiero mirar adelante. Porque lo que tengo se lo debo a mis padres y a mi esfuerzo. Y quiero que mi país también lo haga. Sin complejos. Lo siento. Conmigo ya no cuenten para su circo de izquierdas molonas y derechas rancias. Eso no existe en Europa y aquí se finiquitará cuando empecemos todos a decir alto y claro lo que pensamos. Como esta mañana, cuando se nos han ido los complejos por donde otros perdieron la inteligencia.

Las manifestaciones no son suyas. Ni las pancartas. Ni la libertad de expresión. Ni Lorca ni Hernández. Ni Jarcha. Ni la Educación. Ni la cultura… Ni la sanidad pública… Pero hubo un momento que nos confundieron y nos lo hicieron creer. stedes han intentado arramblar con un patrimonio de todos. De todos. Y yo me niego. Conmigo no. No cuenten. No me creo sus mentiras convertidas por discurso en dogma social. No pienso regalarles a ustedes la defensa de todo lo que me gusta ni el silencio contra sus catetadas ni cacicadas. No tengo porque callar…

Nací en el 77, cuando Franco llevaba dos años enterrado, y en pleno germen de la democracia. Si quieren ellos, que sigan mirando atrás, pero que no cuenten conmigo. Yo quiero mirar adelante.

A ustedes, los que no van a la Virgen pero no se pierden la Ofrenda, a los que nos llenan de pancartas balcones institucionales con los que seguir adoctrinando, les pediría un ataque de sinceridad. Y no lo tendrán. Pero me gustaría oírles a ustedes, que muchos llevan a sus hijos en pecado venial a la concertada o a la privada, explicar por qué no quieren para otros lo que procuran para sus hijos.

La izquierda se ha proclamado siempre defensora del pobre y del trabajador. Y eso es lo que quieren… más votantes en la pobreza. Parece ser.

Este país merece un paso adelante. Serio. Contundente. Hacia políticas del siglo XXI. Hacia el respeto de unos y otros, fuera de la trinchera y del doble bando que, como dijo Machado, tendría que helarle a España el corazón.

Esta mañana de 40.000 personas al conseller solo le molestó que el PP estuviera. A mí ellos nunca me sobraron de una pancarta… Y han ondeado cien más que nosotros para prometer cosas que ahora no cumplen. Ya no están en la oposición. Gobiernen: salten de detrás de la pancarta al despacho y hagan algo más que atacar a los valencianos.

Y sean valientes. Díganlo en alto: les molesta la concertada porque en esos centros su capacidad de adoctrinar se vuelve más compleja. Les arruina su proyecto anticuado y rancio de seguir generando futuros votantes…

Yo me cansé. Me cansaron ustedes. Y ya no me callo.

Posdata y cierre de domingo: No comparto lo dicho por el cardenal Cañizares sobre “el imperio gay” (desde luego que no lo comparto). Pero, todos los que han salido en tropel a señalarle con su infranqueable superioridad social en esta Comunitat laica  ¿por qué callaron cuando la esposa de Enric Morera, president de les Corts Valencianes, llamó “puto facha maricón de España” – y no hace mucho – a un joven del PP? Las víctimas siempre son víctimas. Lamentablemente, a mi los dos ataques me abochornan. Sin embargo, a la izquierda, tan solo la primera. La que lleva sotanas. La otra no la quieren mirar. Porque ni les avergüenza… En mi país no puede haber víctimas de primera y de segunda: eché de menos su libertad cuando no miraron en romper la mía…

 

 

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