
Toda acción, dicen, suele tener una reacción; lo más cierto es que tiene un principio y un final, con un desarrollo en medio de mayor o menor duración que complementa, en conjunto, una buena o una mala historia. Yo estoy en el principio de mi blog de opinión política. En el principio de este libro de mis principios, de hojas sueltas que finalmente me he decidido a escribir.
Me gusta la política y confío en ella como una herramienta para poder mejorar la sociedad en que vivo. Durante cuatro años he sido concejal del gobierno del Ayuntamiento de Mislata y, desde el 22 de mayo, soy concejal de la oposición. Hablo a menudo de política con mis amigos y en las tertulias. Me apasiona hacerlo y participar del debate político. Sin embargo, en estos días de desencanto e indignación, el debate como tal, pese a haber salido a la calle, encierra menos palabras y más gritos. Mi principio, éste, es el de abrir una ventana donde ir hablando de aquellos temas que pasen en mi vida política o pequeños enfoques personales de lo que va pasando, de lo que siento, de lo que me provoca… No tiene ni mayor ni menor interés: es tan sólo una tribuna libre y personal dedicada a dejar por escrito aquellas cuestiones que me interesan, que quiero compartir y que quizá tú quieras leer.
Si es el principio, debería de establecer cuál es el mío: llegué a la política de casualidad (y de causalidad) después de participar en el asociacionismo de Mislata de una manera activa. Lo hice con la promesa de no colgarme de la política, intentando mejorar la sociedad en la que vivo. Creo que no he engañado a nadie en este tiempo, que nadie puede decir que no he hecho y sigo haciendo lo que está en mis manos por cumplir y mejorar. Ese podría ser mi principio: ayudar a mejorar la sociedad en que vivimos.
Cuatro años después, un poco más tranquilo, se abre una nueva etapa que me apasiona igualmente. Creo que mi trabajo seguirá sirviendo para mejorar Mislata. Igual es algo estúpido, porque de estas dos Españas machadianas que han de helarnos el corazón, parece ser que si no estás en la que gobierna estás muerto. Pero creo que hay otras maneras más propositivas y activas de hacer camino. Igual estoy equivocado. Hasta el momento, desde la noche electoral me he encontrado a gente que lamenta el resultado y a gente que disfruta porque “han ganado los suyos” y lo aplican como una pomada de revanchismo lastimoso. Yo no gané las elecciones, pero firmé un contrato con una ciudad para seguir trabajando por ella y por su ciudadanía. Me hubiera gustado ganar el 22M, pero entiendo que las ciudadanas y los ciudadanos me encomendaron, junto con mis compañeros, otra labor.
Tal vez esté equivocado, pero ya lo dije, son mis principios…Y ahí anda mi obligación entre la devoción y el compromiso de seguir trabajando por mi pueblo.
El genial Groucho Marx decía aquello de “Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros.”. En mi caso lamento la intransigencia: yo sólo tengo unos, los que quiero enseñarte… Buenas noches y bienvenido. Gracias.
Bronch.. enhorabuena y ánimo… Y a ver si entre todos, desde la opinión constructiva, la autocrítica y el diálogo, acabamos con ese clima de revanchismo y sectarismo que parece que impera (bajo mi opinión) en los fieles a los dos partidos de mayor representación… y eso es triste, sobretodo, en el ámbito municipal. Sabes que te seguiré de cerca en estas hojas..Un abrazo!
Gracias Fran. En ello estamos, ¿no? Un abrazo.
Intentar mejorar la sociedad es un muy buen ‘principio’, casí me atrevería a decir que debaría ser una ‘obligación’ moral de cada ciudadano; porque los ciudadanos vivimos en una sociedad, y nos nutrimos, aprendemos, y crecemos con ella.
Dejar esta labor única y exclusivamente a los políticos me parece un grave error; la sociedad la componen TODOS los cuidadanos, por ello creo que es necesario ‘involucrar’ a todos independientemente de su ideología o afiliación. Como bien dice un dicho africano, ‘Para educar bien a un niño es necesaria “toda” la tribu’. La dicotomía ideológica dificulta la labor, pone vendas en los ojos y no acepta realidades fuera de doctrinas…
Espero que los debates politicos se centren en ideas y no en partidos, y que la sociedad se ‘comprometa’ a intentar hacer las cosas mejor, pero partiendo de la propia sociedad, no por imposiciones politicas o legales porque entonces la tarea es inútil.
Totalmente de acuerdo Alfredo. Bienvenido y muchas gracias por tu comentario. Yo siempre he considerado que la implicación en la vida social es de cada ciudadano, en mi caso dí un paso más al formar parte de la vida política. Pero el compromiso lo mantengo como ciudadano de Mislata y la responsabilidad la firmo públicamente como concejal de nuestro pueblo. Lo explico en la “Bienvenida” de este blog. En cualquier caso, me alegra encontrarte por aquí. Un saludo
Saludos desde EEUU, Jaume. Ánimo en esta nueva andadura, y espero con anticipación leer tus opiniones.
Y en navidad estaré en España otra vez, así esta vez si que no pasa de tomarnos un café y que conozcas a mi mujer y a mi hija.
Un abrazo
Alberto
Gracias Alberto. Una ilusión saber que sigues la actualidad desde EEUU. Espero ese café… Un abrazo.